Protejamos a las abejas: la miel es lo de menos

La gran mayoría de las abejas no produce miel, sin embargo, su importancia no radica en ese proceso sino en el de la polinización, el cual contribuye en la producción de al menos 30 por ciento de los alimentos.

“La miel de las abejas es muy importante para muchas comunidades y para la industria, pero comparada con el papel de las abejas como polinizadoras la producción de miel es insignificante”, dice el investigador Ismael Hinojosa.

“Si no tuviéramos miel no sería tan grave porque hay otras fuentes dulces que podría sustituirla”.

El investigador del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) señala: “Alrededor de 30 por ciento, quizá un poco más, de la producción de los alimentos depende de la actividad polinizadora de las abejas”.

Asegura que si por alguna razón se perdiera la aportación polinizadora de las abejas habría un problema muy grave de alimentación.

“Se interrumpirían los ciclos reproductivos de muchísimas plantas, de bosques, de los campos, de los prados… de plantas que pensamos que no nos van a afectar, pero que al faltar habría una desastrosa cadena ecológica porque no se producirían muchas plantas que son alimento de algunos animales que a su vez afectarían a otros”.

El investigador universitario agrega que muchas plantas frutales, como el jitomate, el aguacate, la sandía, las almendras y los chiles dependen de la polinización de las abejas.

La mayoría vive sola

Ismael Hinojosa explica que la mayoría de las especies de abejas vive sola y produce únicamente la cantidad de alimento que requiere, sin hacer una reserva.

“De las veinte mil especies de abejas que hay en el mundo, alrededor de cuatro por ciento son sociales, es decir, viven en compañía de otros miembros de su especie con los que cooperan cuidando a los hijos, proveyendo el alimento y demás”.

Señala que la gran mayoría no vive en colonias. “Una abeja construye su nido o nidos sola –siempre es una abeja hembra–, en celdas individuales o en conjuntos de éstas, formando nidos, de los que hay muchos tipos, de acuerdo con la especie de abeja”.

Una vez construidas las celdas individuales, la abeja lleva el alimento de las flores, pone el huevo y cierra cada celda. “Al terminar, la abeja muere”.

‘Stock’ mínimo de miel

El investigador de la UNAM explica que la miel es un producto exclusivo de ciertas especies de abejas, pues de las ochocientas que son más o menos sociales, muy pocas tienen una organización que les permita almacenar la miel que producen.

“Calculo que serían menos de quinientas las especies que producen miel y muchísimas menos las que la almacenan de manera que nosotros podamos explotarla”.

En las grandes colonias que habitan las abejas de la miel, durante las estaciones del año varía la disponibilidad de los recursos florales de los que se alimentan, por lo que necesitan almacenar sus excedentes –la miel o el polen– previendo que no haya suficientes recursos en ciertas temporadas del año.

“En general, cuando uno menciona abejas, lo primero que viene a la cabeza de la gente son las abejas de la miel porque son de las únicas de las que se tiene información (…) Esto solo es el caso de las abejas sociales, como la Apis mellifera, porque en la mayor parte de las especies el néctar que recolectan no se almacena como miel; simplemente lo usan como provisión alimenticia para ellas y para los nidos que están construyendo”.

Fuente: Reporte Índigo

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