Las corridas de toros se acercan a su fin

Maigualida Vargas/ Misión Nevado


Venezuela avanza. Todo indica que las corridas de toros tienen sus días contados. Esto no es una excepción en nuestro país, que se suma al intenso y creciente repudio mundial a esta supuesta expresión “cultural”, más aún cuando avanzamos en un proceso de descolonización que busca reafirmar nuestra identidad nacional, dejando atrás para siempre los rezagos que heredamos de la colonia.

Como parte de lo anterior, es bueno señalar que la militancia animalista en nuestro país tiene antecedentes importantes con data de varias décadas. En 1950 se funda la Sociedad Venezolana Protectora de Animales (SVPA); luego, en 1963, es creada la Asociación Venezolana de Prevención de la Crueldad (AVEPREC), como respuesta a prácticas que incluían el entretenimiento a través de actos de crueldad, en especial contra los animales.

La Asociación Protectora de Animales APROA arriba a 40 años de creación y la Misión Nevado cuenta con más de 8 años de funcionamiento ininterrumpido luego de su creación por el presidente Nicolás Maduro, en respuesta a la solicitud de los Colectivos Nevado, que inspirados por Chávez para desarrollar la capacidad infinita de amar, soñamos y luchamos por una sociedad humanista, en la que el maltrato hacia cualquier forma de vida no exista en ninguna de sus manifestaciones actuales.

La abolición de las corridas de toros ha constituido una bandera de lucha fundamental en el voluntariado y las filas animalistas. Entre sus precursores se encuentra Victor Mileo, escritor del libro Animales y “Humanos” (1980), que no por simple estética ilustra su portada un toro de lidia lleno de banderillas. El capítulo XI del referido texto trata de las corridas de toros, calificándolas de “brutal espectáculo”.

Mi postura no es un capricho personal. Se suma a la gigantesca multitud de personas, que rechazan el maltrato, la crueldad y torturas presentes en las corridas de toros. Recientemente se realizaron distintos tipos de actividades para hacer visible lo retrógrado que este “espectáculo” representa en nuestra sociedad, cada día más consciente del respeto a la vida. Existe una clara contradicción entre esta práctica de barbarie y el 5to Objetivo Histórico del Plan de la Patria: desde el ecosocialismo vamos puestos para la construcción de la Patria Animalista, libre de crueldad y violencia hacia cualquier ser vivo, humano o no.

Pensar en el macabro proceso de la corrida, las banderillas, la espada, la cuchilla, las mutilaciones, la sangre del toro que se va viendo incapacitado progresivamente para su defensa y que se confunde por su incomprensión de la agresión que sufre; nos afecta de manera dolorosa. Creer y argumentar que esto puede considerarse una actividad para el disfrute de los seres humanos, es una atrocidad, un despiadado anacronismo sin fundamento, una indirecta promoción de la violencia.

Al igual que a muchos otros, se me ha cuestionado por el hecho de no haber asistido nunca a una corrida y a pesar de ello oponerme a ellas. Al igual que el premio Nóbel español en medicina Santiago Ramón y Cajal digo “Me enorgullezco de no haber figurado nunca entre la clientela especial de las corridas de toros”. Tampoco he ido a combatir en una guerra, y a pesar de ello, sé que cualquier confrontación bélica es dañina para el género humano.

Sostengo la esperanza, que es casi una certeza, de que las corridas están por terminar y que pronto obtendremos una gran victoria en la batalla por la defensa de la vida, el respeto y el amor. Mi esperanza no es un pensamiento ingenuo y la creo una certeza; porque es el resultado del escenario que se ha configurado en días recientes a la luz de las siguientes evidencias que cualquiera puede constatar.

Es notable la masiva activación de las redes sociales para el rechazo a las corridas de toros, donde no solo la militancia animalista, sino una gran y mayoritaria parte la población se manifestó colocándose del lado humanista. Jóvenes, adultos, profesores, intelectuales, artistas, científicos y aliados de toda naturaleza, incluyendo gente con gran vocería pública y responsabilidades de gobierno; ministros, viceministros, diputadas y diputados y diferentes responsables nacionales se manifestaron para dejar claro que programar, permitir y efectuar las corridas está mal, muy mal, siendo algo contrario a la Venezuela bolivariana. En esta lucha que cobró un notable vigor, se ha destacado, además, la firme actuación del Ministerio Público.

La expresión de una gran parte del país que se opone a las corridas de toros, sin distingos políticos, se ha ubicado como un tema de interés nacional y eso es una gran victoria. Aun cuando hay quienes puedan creer que la realización de las corridas en la Feria de San Sebastián parece una derrota, debemos señalar que el real fracaso fue el sufrido por los empresarios en la taquilla, con una plaza de toreo para decenas de miles de espectadores tan vacía como vacíos son los argumentos de quienes con agresiones y descalificaciones hacia nuestro sector insisten en defender esto como un espectáculo o, peor, como una costumbre “tradicional” o “cultural”. Si algo dejó claro el pujo de los empresarios taurinos y quienes los apoyan es que las corridas de toros dejaron de ser una costumbre masiva de los tachirenses.

De mucha importancia es que la nutrida movida en contra de la crueldad hacia los animales y en defensa de la vida ha estado repleta de jóvenes que forman parte de una generación bastante sensibilizada para avanzar en los desafíos que se nos presentan para la preservación de la vida en el planeta. Lo anterior es un importantísimo terreno ganado y es que ¿cuántos jóvenes conoce usted, amigo lector o lectora, que manifiesten querer ser toreros? O al menos qué porcentaje en relación a los que quieren ser deportistas, bomberos, médicos, investigadores forenses, artistas, veterinarios o hasta influencers.

Finalmente, esa gran victoria se amplía, con la creación por parte del presidente de la Comisión Nacional para la Descolonización de la Patria, el pasado 25 de enero. A través de esta comisión, seguro avanzaremos en la convicción de que somos un gran pueblo gracias a la potencia de nuestro origen como mezcla de culturas y no por las costumbres de barbarie que heredamos de los conquistadores. No exaltaremos precisamente lo negativo e inhumano del imperio que derrotamos hace dos siglos. Nuestras raíces aflorarán manifestándose por el respeto a la vida. Las corridas de toros no representan a nuestro Bravo Pueblo.

¡Ánimo! Estamos cerca. Quienes amamos la vida, venceremos.

Queda mucho por decir, pero por ahora, me despido citando al Comandante Chávez que de forma clara nos orientó sobre el tema cuando dijo: “…a mí nunca me han gustado, ni los toros toreados ni los toros coleados, aun cuando llanero soy” (Aló Presidente del 8/03/2009).

A nosotros tampoco nos gustan, Comandante.

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