Brasil aprueba ley para poner fin a la alimentación forzada para producir foie gras
La Cámara de Diputados de Brasil ha aprobado, en la Comisión de Constitución, Justicia y Ciudadanía (CCJC), el Proyecto de Ley 90/2020, que prohíbe la producción y la comercialización de alimentos obtenidos mediante la alimentación forzada de animales, incluido el foie gras.
El texto pasa ahora a sanción presidencial. De confirmarse, la medida convertirá a Brasil en el primer país de América Latina en establecer, mediante una ley federal, una prohibición amplia tanto de la producción como de la venta de este producto.
Esta es una decisión histórica. Brasil tiene la oportunidad de afirmar que la extrema crueldad de la alimentación forzada no debe formar parte de la producción de alimentos. En un país con enorme relevancia en la industria ganadera global, este avance envía un mensaje poderoso: el sufrimiento animal no puede tratarse como un ingrediente de lujo
Sharon Núñez, presidenta de Igualdad Animal
Poner fin a la alimentación forzada para la producción de foie gras en Brasil siempre ha sido una prioridad para Igualdad Animal. Quiero aprovechar esta oportunidad para agradecer a los miles de activistas, repartidos por todo el país, que han impulsado esta campaña», ha declarado
Carla Lettieri, directora ejecutiva de Igualdad Animal en Brasil
El foie gras se produce a partir del hígado artificialmente agrandado de patos y gansos. Para obtenerlo, los animales son sometidos a alimentación forzada (gavage): grandes cantidades de alimento se introducen mediante tubos insertados en sus gargantas, causando un sufrimiento extremo, lesiones en el esófago y graves problemas de salud. Muchos animales mueren antes de llegar a la matanza.
En Brasil, el equipo de Igualdad Animal ha identificado solo tres granjas productoras, y el kilo del producto puede costar casi dos mil reales, lo que lo hace accesible únicamente a una minoría muy reducida.
Este logro es fruto de más de seis años de movilización liderada por Igualdad Animal en Brasil. Desde 2020, la organización ha combinado incidencia política, acciones públicas y presión institucional para garantizar el avance del Proyecto de Ley 90/2020, un proceso que ha incluido su aprobación en el Senado, su paso por tres comisiones en la Cámara y la reversión de un dictamen desfavorable en la propia CCJC en 2024.
La campaña ha reunido más de 288.000 firmas y ha contado con el apoyo de otras organizaciones de la sociedad civil que han contribuido a mantener el tema en la agenda pública.
Este es un momento histórico para América Latina. Brasil puede convertirse en el primer país de la región en prohibir de forma clara la producción y la comercialización de foie gras, enviando una señal contundente de que el bienestar animal debe ser un elemento central de los sistemas alimentarios. Este paso no solo protege a miles de animales, sino que también abre el camino a avances legislativos en otros países de la región
Dulce Ramírez, vicepresidenta de Igualdad Animal para América Latina
La propuesta va más allá de cualquier medida nacional adoptada hasta ahora. Mientras decenas de países ya prohíben la producción de foie gras mediante alimentación forzada —entre ellos Argentina, Reino Unido, Alemania e Italia—, y la India se convirtió en 2014 en el primer país en prohibir su importación, Brasil sería el primero en prohibir simultáneamente la producción y la comercialización a nivel federal en el hemisferio occidental, combinando el mayor alcance posible dentro de su territorio.
La alimentación forzada es una práctica violenta e innecesaria, rechazada por una parte cada vez mayor de la sociedad. Este proyecto representa una oportunidad concreta de alinear a Brasil con los avances globales en bienestar animal
añade Dulce Ramírez
La propuesta aún depende de la sanción presidencial para entrar en vigor. Igualdad Animal hará un seguimiento activo de esta etapa y continuará trabajando para garantizar que la medida sea confirmada e implementada de forma efectiva.
España, uno de los últimos 5 países de Europa que permite la alimentación forzada
España es uno de los últimos cinco países europeos que todavía permite la alimentación forzada, junto con Francia, Hungría, Bulgaria y la región de Valonia en Bélgica.
El resto de países de la UE ya la han abandonado, y fuera de Europa también la han prohibido en muchos países. En 2014, India incluso prohibió la importación de foie gras. El 1 de julio de 2025 ha entrado en vigor en Suiza, un país que ya prohibió su producción, una normativa que obliga a etiquetar el foie gras importado producido con alimentación forzada como “procedimiento doloroso para los animales”.
Nuestro país se sitúa, por tanto, a contracorriente de la tendencia internacional y del sentir ciudadano.
Los organismos oficiales llevan décadas mostrando su rechazo a la alimentación forzada
Por su parte, los organismos oficiales llevan años calificando a la alimentación forzada como una práctica que no es tolerable, así lo afirmó la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) en 2002. Cuatro años antes, hace 30 años, el Comité Científico de la Comisión Europea calificó a la alimentación forzada como una práctica perjudicial para las aves.
Las asociaciones veterinarias han reiterado en innumerables ocasiones que no se trata de una práctica natural y que debería terminar.
Las numerosas investigaciones llevadas a cabo durante años por la Fundación Igualdad Animal muestran el sufrimiento al que se somete a los patos y ocas para producir foie gras.
¿Cómo se produce el foie gras?
Cada año, un millón de patos y ocas son sometidos a la alimentación forzada para producir foie gras en España. Mediante tubos durante dos semanas son forzados a ingerir hasta 2 kilos de pasta de maíz al día; el equivalente a 12 kilos para una persona.
La alimentación forzada convierte sus hígados en órganos completamente enfermos que alcanzan hasta un peso 10 veces superior del que sería natural.
Los patos y ocas son seres sintientes, reconocidos por la ley y por la ciencia, que viven sus últimos días entre dolor y enfermedad.
Una Proposición no de Ley apoyada por la sociedad
Una PNL fue aprobada por la Comisión de Agricultura en el Congreso el pasado 25 de noviembre, con más de 120.000 personas que han firmado en apoyo a esta medida, una muestra de la creciente sensibilidad ciudadana que existe hacia el bienestar animal.
La Fundación Igualdad Animal presentó en octubre de 2024 más de 100.000 firmas en el Congreso de los Diputados reclamando al Gobierno la prohibición de la alimentación forzada.
Además, Igualdad Animal ha señalado la falta de inspecciones en las granjas dónde se realiza la alimentación forzada. Durante los últimos cuatro años, de las 260 unidades de producción existentes, tan solo 14 fueron inspeccionadas. Esta falta de controles hace que la práctica de la alimentación forzada pueda ser todavía más abusiva.
Desde entonces los activistas de Igualdad animal han salido a la calle a protestar contra esta práctica en innumerables ocasiones, recordando a quienes toman decisiones que los animales importan.
Además, influencers y figuras públicas como Sara Sálamo se han unido a esta petición reclamando a los políticos que deben estar a la altura de lo que ya demanda la ciudadanía y apoyar la PNL.
Fuente Igualdad Animal
