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APROA bajo las aguas, víctima de una tragedia anunciada

APROA (Asociación Pro-Defensa de los Animales) informa que suspenderá temporalmente sus servicios, debido a que su consultorio en Los Chaguaramos fue afectado por el desbordamiento del río El Valle a causa de las intensas precipitaciones de este sábado (22.08.2026). La institución reiniciará sus labores a la brevedad posible, tras concluir un riguroso proceso de limpieza, desinfección y evaluación de equipos médicos para garantizar un espacio 100 % seguro e higiénico.

Lo que presenciamos no es un desastre natural, sino una tragedia inducida por el hombre que ha sumergido bajo aguas putrefactas el esfuerzo de cuatro décadas de protección animal y ha puesto en jaque la seguridad y el patrimonio de nuestra comunidad.

80% de destrucción

APROA es una asociación civil que sobrevive sin ningún tipo de apoyo gubernamental y se autofinancia a través de sus servicios. En esta oportunidad, el agua invadió nuestro espacio físico obligando a pausar un servicio veterinario que se presta de lunes a domingo.

Se estima un 80% de destrucción en áreas críticas que son vitales para seguir atendiendo a la fauna urbana a precios solidarios. El impacto material incluye:

  • Núcleo administrativo y caja: El área de gestión financiera y atención al público quedó totalmente devastada.
  • Unidad de diagnóstico veterinario: Se perdieron equipos e insumos esenciales para la atención veterinaria.
  • Infraestructura tecnológica: Pérdida total de equipos de computación y teléfonos, herramientas fundamentales de trabajo.
  • Sistema eléctrico: Actualmente bajo revisión técnica profunda para evitar riesgos mayores.
APROA realiza una desinfección profunda para garantizas espacios 100% seguros.

Más allá del daño patrimonial, la inundación puso en grave peligro a los gatos y perros amparados en nuestras instalaciones. El momento más dramático lo protagonizó una de las perritas de APROA, quien quedó atrapada y estuvo a punto de morir ahogada. Fue la intervención heroica de un trabajador de la asociación lo que evitó un desenlace fatal. Este incidente revela la crueldad de la situación, que pone en riesgo la vida de seres que ya han sido rescatados del abandono.

Al detenerse los servicios de salud y las jornadas gratuitas de esterilización y vacunación, miles de animales en comunidades vulnerables quedan desamparados. Además, esta tragedia retrasa significativamente las labores de asistencia que APROA ha estado desempeñando en la zona cero de La Guaira, afectada por el doble terremoto del 24 de junio de 2026. 

Agua putrefacta afectó infraestructura crítica para nuestra ateción veterinaria.

Comercios y residencias arrasados: Una comunidad en peligro

El desastre no se limitó a las instalaciones de APROA. Las aguas putrefactas, que alcanzaron la mitad de la cuadra en las calles Aranda y Sanoja de Los Chaguaramos, arrasaron con los pisos bajos de los edificios, afectando locales comerciales, residencias y vehículos de la zona.

Los vecinos vieron cómo su seguridad y años de trabajo quedaban bajo el agua. Además, este desbordamiento provocó el colapso de la autopista Valle-Coche, donde varios vehículos quedaron atrapados en medio del caos, generando choques y poniendo en peligro muchas vidas debido a la severa acumulación de agua en la vía.

Peligrosos pilotes y negligencia oficial: Las causas de la catástrofe

El origen técnico de esta crisis es una negligencia de diseño denunciada reiteradamente por expertos y por los propios residentes. Durante la expansión del viaducto elevado de la autopista Valle-Coche, los pilotes de soporte fueron cimentados directamente dentro del cauce del río El Valle.

Esta intervención actúa como una trampa masiva; la estructura atrapa desechos sólidos —desde plásticos y maderas hasta colchones—, obstruyendo el flujo natural del agua, que sumada a la ausencia absoluta de dragado preventivo y mantenimiento, ha reducido drásticamente la profundidad del cauce. Las consecuencias son letales: el río ya no fluye, sino que se estanca y se desborda peligrosamente.

Este problema había sido denunciado sistemáticamente por los vecinos de Los Chaguaramos, pero, lamentablemente, no ha habido respuesta oficial. Esta inacción y omisión de funciones no es solo una falla técnica, sino una violación flagrante de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, contraviniendo los artículos 140, 259, 26 y 49, así como los principios de gobierno responsable establecidos en los artículos 2, 6 y 141.

Exigimos soluciones definitivas

APROA exhorta a las autoridades a tomar de manera inmediata acciones que eviten que esta tragedia se repita. Específicamente, hacemos un llamado al Ministerio del Poder Popular para las Obras Públicas y a la Alcaldía de Caracas, entes sobre quienes recae la responsabilidad de lo sucedido.

Urge el monitoreo constante de los niveles del río y la implementación de un plan correctivo para los pilotes de la autopista. La solución definitiva no vendrá de limpiezas superficiales ni de esperar a que el lodo se seque. Se requiere una auditoría de ingeniería que corrija la obstrucción causada por los pilotes y un plan de dragado sistemático y real.

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